Llevo ya unas largas semanas trabajando sobre la organización de la próxima edición de la feria Bread and Butter que tendrá lugar la próxima semana en Berlín con un stand de unos 128m2, una nueva campaña que repercute en el diseño del stand y un equipo más reducido.
A simple vista una feria puede parecer algo muy sencillo de organizar pero requiere:
- Tiempo
- Planificación
- Inversión
- Estrategia
Los resultados no son instantáneos y saber si ha habido beneficio frente al coste invertido es difícil de calcular.
Me llama la atención lo complicado que es entrar en ellas, pero sobre todo lo que me llama la atención es ver que cuando una feria no es rentable, desaparecer de ahí supone muchos quebraderos de cabeza. De repente de una edición a otra, dejas de presentar tu colección y no sólo los compradores se preguntan lo que ha podido pasar con tu marca, la competencia, la prensa, la organización... todos comienzan a alarmarse.
¿Que nuestros clientes conozcan nuestra nueva colección?, ¿que nuestras ventas aumenten?, ¿potenciar nuestra imagen como marca?... Estas son muchas de las preguntas a las que tenemos que responder cuando nos planteamos participar en una feria, a partir de ahí comienza todo el trabajo.
Durante estas dos semanas hablaré de ferias, de organización y de Berlín (una ciudad que me encanta y que a pesar de ser la cuarta vez que la visito espero conocerla pronto como una turista más).

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